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Curiosidades
Cuando escribimos una historia tenemos que tener en cuenta el período en el que transcurre. Si es una historia fantástica o de ciencia-ficción podemos permitirnos licencias que de otra manera nos sería completamente imposible.
Esto nos ocurre cuando escribimos novela histórica y nos centramos en un período concreto de la historia. Y la cosa se complica si la ubicamos en un lugar cercano y conocido. Pero, ¿qué ocurre cuando no la historia no es tan lejana? Pues precisamente lo que me está ocurriendo a mí.
La historia que estamos contando sucedio alrededor de 1982-1984. No es un período tan lejano en la historia y, sin embargo, hemos cambiado mucho. Por ejemplo, aún no existía el cd (mucho menos las descargas de internet) También empezaron a aparecer los primeros radio casetes con auto reverse...
Uff, ya no imaginamos cuánto ha cambiado todo. Estaba escribiendo un fragmento de la novela cuando, el personaje en cuestión paga un carajillo que se acaba de tomar en un bar. El dilema se presentó a la hora de seleccionar cómo lo iba a pagar. Era evidente que no existía el euro pero... ¿existía ya la moneda de cien pesetas? Tuve que adentrarme en internet para averiguarlo y es que escribir, aunque sea de un período tan reciente, no es fácil.